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“La Era de las máquinas afectará para bien la vida de los trabajadores. Sin embargo, no podemos pronosticar como será el mundo en 100 años, gracias a la electricidad y los inventos”

THOMAS ALVA EDISON  (1847-1931)

El 4 de septiembre de 1882 en la calle Pearl de Manhattan comenzó a funcionar la primer central termoeléctrica comercial de la historia. Generó electricidad para cubrir la demanda de 400 bombillos de 82 clientes. Dos años después, la misma central servía a 508 clientes, lo que sumaba un total de 10,164 lámparas. (1)

La instalación de ese generador de luz fue un siguiente paso de Thomas A. Edison después de lograr la lámpara incandescente. El mundo cambió para siempre. Éramos los modernos cavernícolas sosteniendo una antorcha, ahora, una de luz inagotable.

En esos años, ¿estábamos listos para entender los cambios tan profundos en nuestras vidas?, ¿comprenderíamos las implicaciones por tener energía eléctrica llegando a nuestras manos, literalmente? Pasamos de alumbrarnos con lámparas de aceite al tostador eléctrico, la secadora eléctrica, la estufa eléctrica, el horno eléctrico y… la silla eléctrica. Lo que vislumbramos sin duda, desde principios del siglo pasado, es que a través de las innovaciones era posible mejorar nuestras vidas. Abrazamos a la invención como el paso obligado para el progreso humano. 

En la actualidad está tocando a la puerta la llamada cuarta revolución industrial. Las soluciones como Cómputo Cuántico, Big Data, Cloud, Blockchain e Inteligencia Artificial nos retarán nuevamente. Las interacciones hombre-máquina cambiarán el juego, en los mercados, las formas de resolver las producciones en masa y las estructuras financieras: vender, comprar, todo. 

Un ejemplo de lo que se está pasando: hay diagnósticos médicos sumamente precisos que están ayudando a sanar a pacientes con cáncer. La Inteligencia Artificial puede leer y discernir de entre 2.5 millones de documentos de investigaciones médicas junto a miles de historiales de otros pacientes, en segundos. Los resultados son recomendaciones de mayor precisión que identifican el tipo de enfermedad, lo que se traduce en eliminar los medicamentos de amplio espectro que desgastan enormemente a los pacientes.  

Eso suena muy bien, pero ¿por qué las nuevas tecnologías son una senda difícil (a veces imposible) para algunas organizaciones privadas?

A continuación, enuncio algunas situaciones por las que empresas mexicanas no se integran completamente a la llamada revolución digital (por lo pronto).

PRESUPUESTOS.

Presupuestos en las empresas destinados preferentemente a mantener tecnologías tradicionales. Al no dedicar capital para mejoras, tenemos al pretexto perfecto para evitar el cambio. La inversión en tecnologías debe vivir en un nuevo paradigma, si se quieren mover hacia adelante. Bajo la visión de los planes futuros de la empresa se deben preguntar entre muchas otras cuestiones ¿cómo atenderemos a nuevos clientes? o ¿cómo sobreviviremos a las brechas generacionales? Si no hay planteamientos que se traduzcan en presupuestos, es quedarse con ganas de ver la película 4K usando el viejo reproductor DVD.

BOARDS DE DIRECCIÓN EN OTROS PAÍSES.

Las plantas maquiladoras en la frontera son un claro ejemplo. La llegada de grandes transformaciones en los procesos o productos en gran medida es orquestada desde los headquarters u oficinas centrales de la marca, por lo regular ubicados en E.U., Japón o Corea. Las facilities foráneas de la producción, por ejemplo, en ciudades como Tijuana o Mexicali, muy poco pueden lograr, por si mismos, un cambio transformacional radical en casi en cualquier área. Todo ocurre dentro del marco de procesos estandarizados, así es como norman el funcionamiento de todas sus oficinas. Es lo correcto. La manera de implementar soluciones de alta disrupción tiene que llegar por un solo camino. Y es, cuando la oficina matriz lanza el cambio. Lo importante aquí es: si el personal de la oficina foránea está capacitado y conoce las nuevas tecnologías, se convierten en los líderes de implementación y es cuando un centro de trabajo cobra relevancia para la corporación. Las ganancias son inmediatas: continuar con la permanencia de fuente de empleos en la ciudad anfitriona, crecimiento a nuevas líneas de producción más complejas, se añaden las áreas de diseño, investigación y desarrollo. Todos esos ajustes demandarán personal especialista por lo que impactará en salarios más altos y en la movilidad profesional.

EMPRESAS FAMILIARES.

Las empresas de administración estilo familiar están por doquier, aunque usted no lo crea. No tiene que ver con el tamaño ni sus ingresos. Hay negocios de cientos de millones de dólares, donde un miembro de la familia fundadora es el gerente general. Hay casos donde él mismo firma el 70% de los cheques y al mismo tiempo atiende una junta con vendedores para definir por él mismo al proveedor de Internet de una oficina, lo que debe ser, una compra menor. 

Las empresas así ven con más cautela la experimentación con nuevas tecnologías por obvias razones. Las velocidades de cambio dependen del aval de a veces de una sola persona. Sin embargo, así funcionan y son exitosos en gran medida, sino pregúntense por qué han llegado tan lejos y a veces son dignos de casos de estudio. La solución es convertirse hacia la institucionalidad. Pero, es más fácil de decir que de hacer. Ya andando esa estructura de nivel instituto, cada área define sus mejoras acordes a un plan maestro. Colaboradores empoderados bajo responsabilidades propias, así nacerá la naturaleza de tomar riesgos  y con ello la motivación para asumir nuevos retos.

FRACASOS ANTERIORES.

El fantasma de las compras equivocadas. Se trata de fuertes inversiones en tecnologías, hechas en el pasado, con múltiples fallas en su integración, asuntos provocados por la poca experiencia de compra y los malos dimensionamientos del equipo vendedor. Como ejemplo están los ERP´s o CRM´s que terminan usándose menos del 40% del total de su promesa de rendimiento. Estas decepciones tecnológicas hacen que la junta de dirección evite en el presente hablar de cualquier tema de software, hardware o nube. Terminan por soplarle hasta al jocoque.

TEMAS POLÍTICOS.

No, no tiene nada que ver con el cambio de gobierno ni la cámara de representantes. Se trata de las relaciones entre los ejecutivos de la misma compañía. Son los golpes bajo la mesa, acciones o inacciones para que un departamento no crezca. Sucede. Es real. Las transformaciones de alto alcance nunca verán la luz mientras existan pugnas de poder. Como todo en la vida, una buena idea necesita patrocinadores, si no hay una relación constructiva que convoque a jugársela todos juntos en el ruedo, en ese negocio no habrá transformación digital en un buen tiempo. 

EJECUCIÓN DESDE LA DIRECCIÓN.

La transformación digital requiere la visión, brazos y corazón de la dirección. Así es como la orquesta puede tocar la música correcta al compás correcto. Dejar que los equipos como TI o Innovación empujen solos el nuevo paradigma no es lo más funcional. Se trata de una tarea evangelizadora, en todo el negocio. Sin trabajo en conjunto, hay un alto desgaste ir convenciendo colaboradores y luchar contra las negativas de usar nuevas herramientas. Es un camino largo y doloroso. Por eso, cuando la alta dirección señala el camino y expone los motivos de la transformación usando las comunicaciones internas y organizando el cambio todos se comprometen, así es como se escuchan correctos los vientos de cambio y evolución.